17 de agosto 2020 - N°51

EDITORIAL:


RESIDUOS Y RECICLAJE
EN HONOR A LA VERDAD

              El pasado 11 de agosto el programa No toquen nada que se emite por emisora Del Sol entrevistó a Federico Baraibar, director del Compromiso Empresarial para el Reciclaje (Cempre), una organización lobbista financiada básicamente por empresas multinacionales como por ejemplo Coca Cola, Mc Donald's, Danone, Salus, Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC), Unilever y Nestlé. La organización civil Cempre Uruguay se presenta como neutral y técnica, especializada en recuperación de residuos.
               En primer lugar queremos señalar que el programa No toquen nada no solo es muy escuchado, sino también llevado adelante con serio profesionalismo, siempre en la búsqueda de información calificada, contemplando diferentes fuentes. Pensamos que esta vez eso no ocurrió, al menos hasta el momento no se han considerado otros puntos de vista y otros intereses en juego, que los hay y son varios.
               Sobre las declaraciones de Baraibar y en honor a la verdad queremos hacer algunas puntualizaciones, sin entrar por el momento en contextos políticos y detallar los diversos intereses de las partes (empresas, gobierno nacional, gobiernos departamentales, clasificadores de residuos, organizaciones sociales que han trabajado y trabajan con clasificadores y en general los vecinos).

  1. En Canelones el plan de gestión de envases recoge proporcionalmente mucho más que Montevideo no por eficiencia del sistema, sino porque los clasificadores canarios reciben por parte de algunas industrias la donación de grandes cantidades de materiales reciclables. Esto fue producto de una lucha de años por parte de los clasificadores, la que continúa de modo permanente, algo que les permite incrementar algo su magro salario base.

  2. El sistema de pequeños contenedores domiciliarios no ha sido solución a los efectos del reciclable, por los siguientes motivos: a) Son muy pocos los hogares que lo tienen, b) La mitad de lo que se recoge mediante estos contenedores y llega a los centros de acopio debe ser separado como basura por parte de los clasificadores, ya sea porque es mugre, o son envases sin valor de mercado como por ejemplo las botellas de vidrio, las bolsas de fideos y snacks e infinidad de envases de productos lácteos.

  3. Baraibar dice que las plantas de clasificación en Canelones están saturadas. Eso no es así. En Canelones no se hicieron plantas de clasificación como en Montevideo, lo que hay son cinco centros de clasificación y acopio que se improvisaron hace más de una década. Algunos tienen menos tiempo. Se trata de galpones más bien chicos para el clasificado, los que no cuentan en general con los servicios adecuados. Dos de estos sitios fueron consumidos por incendios, obligando a cambiar de lugar y a volver a empezar. Pero así y todo, si los centros de acopio no reciben más material es por la falta de camiones y en general la falta de un plan más extendido que permita recoger más reciclables. La gran mayoría de los envases no se recuperan, son enterrados en el vertedero de Cañada Grande. Si hubiese mayor capacidad de recolección, se podría funcionar en dos turnos, contratando más clasificadores.

  4. La estrategia canaria de los contenedores domiciliarios tuvo como objetivo principal suplir la endémica falta de camiones que tiene la recolección de residuos. Si el vecino aguanta la basura en su casa hasta que el camión pase, entonces la vía pública no se ensucia. No está mal lo que se hizo. Si los vecinos pueden y aceptan retener los residuos en su hogar es algo que habla muy bien de ellos. Pero no fue el reciclaje lo que llevó a esa modalidad, la prueba de ello es que los contendores para basura colocados en hogares son 125.000, mientras que los otorgados para recuperar materiales son apenas 7.000.

  5. Baraibar sabe, pero no lo dijo, que no sólo en Uruguay sino en el mundo recoger envases apelando a la voluntad de las personas logra porcentajes bajos de recuperación. Sin incentivo económico "no hay tu tía". La solución de fondo es el envase retornable, algo que a la industria le produce pánico, por eso Cempre no lo plantea. Ahora bien ¿quién diseñó el programa de recolección de envases en Montevideo del cual los contenedores que hay en la vía pública del Municipio B de Montevideo forman parte? ¿Acaso no le corresponde asumir las responsabilidades a los cuatro "socios" del programa: en este caso la intendencia de Montevideo, el Fideicomiso para la gestión de envase de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y el Ministerio de Desarrollo Social (Mides)? ¿Por qué si no funciona no se cambia? Esto no depende de los clasificadores, los que se ven obligados a trabajar de modo ineficiente porque lo que les llega no proviene de "circuitos limpios, eficientes y seguros", siendo más de la mitad basura que entra y sale de la planta para ser enterrado en el sitio de disposición final.

  6. Otro error en que incurre Baraibar, confundiendo a periodistas y audiencia, es dando como ejemplo lo que según él ocurre en la comunidad autónoma de Cataluña, la que afirmamos nosotros tiene una realidad muy diferente en el área metropolitana de Barcelona, con más de 3 millones de habitante, que en el resto de su territorio. El director de Cempre planteó como positivo lo que allí se hace (no aclaró en qué localidad) y dice que existe un sistema de contenedores individuales para reciclaje que los tenés en la puerta de tu casa. Decimos que esto podrá ser en alguna localidad pequeña, con baja densidad de población, pero no es lo que sucede en la ciudad de Barcelona, donde como en Montevideo y tantas grandes ciudades del mundo hay problemas con los residuos que tienen su origen en varias causas, una de ellas la alta concentración de habitantes en barrios repletos de grandes edificios donde además circula mucha población flotante. En Barcelona y toda Cataluña, al igual que acá, la gente y las empresas tiran sus desechos a la calle o a otros sitios. A tal punto es el problema que se ha aprobado una nueva ley donde -entre varias medidas- se establecen multas que van de los 1.000 a los 2 millones de euros según la gravedad de la infracción. Al pie mostramos fotos tomadas la semana pasada en un barrio de Barcelona.

               Confiamos en que Joel Rosenberg, director de No toquen nada , no se quede sólo con la campana de las grandes empresas contaminantes, las que fundamentalmente en estas dos últimas décadas, a través de la masificación de los envases descartables o de un solo uso, vienen exitosamente logrando transferir parte de sus costos al consumidor, a las intendencias y en general al ambiente.


PAISAJES DE CATALUÑA (BARCELONA)

                                                           


                                            





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