10 de agosto 2020 - N°50

EDITORIAL:


LA BASURA Y LA CAMPAÑA ELECTORAL EN MONTEVIDEO
ENTRE OMISIONES, ERRORES Y DISPARATES

              Los días 6 y 7 de agosto se realizó en Montevideo un Conversatorio Nacional sobre la recuperación y valorización de residuos con sustentabilidad ambiental y trabajo digno. Bajo la convocatoria de la UDELAR, el PIT - CNT y FUCVAM, un flyers de promoción del evento anunció un grupo de trabajo por la implementación de la ley de residuos. La jornada del viernes 7 tuvo como invitados a los candidatos a la intendencia de Montevideo (ver al pie).
               Para comenzar consideramos necesario hacer dos puntualizaciones:

  1. Una de los dos flyers hace especial consideración en los clasificadores, sin embargo, estos estuvieron lejos de ser los protagonistas de la jornada. Tampoco hubo iniciativas que fueran en su beneficio.
  2. El evento entreveró propuestas sobre residuos de cara a las próximas elecciones departamentales de Montevideo con una ley de residuos aprobada el 11 de setiembre de 2019, la que debe considerar a todos los departamentos del país. Cabe señalar que el centro de la mencionada ley fue crear un fideicomiso público a partir de impuestos a los desechos, con el objetivo de contar con fondos que permitan a las intendencias mejorar sus sitios de disposición final de residuos y contratar empresas para que se encarguen de la recolección y/o tratamiento de ellos.

El problema de la basura va bastante más allá de Montevideo.

              El problema de la basura va bastante más allá de Montevideo, y en diferentes eslabones de la cadena, las 19 intendencias del país están en serios inconvenientes desde al menos un par de décadas. Pero no sólo Uruguay tiene problemas con la basura, les ocurre lo mismo a muchísimos países del mundo y a los océanos.
              Tanto el Frente Amplio como la coalición multicolor tienen en su programa este tema, sin embargo, los candidatos a la Intendencia de Montevideo han preferido mostrar sus propios perfiles, metiéndose en un terreno complicado, ajeno a sus profesiones. Pensamos que deberían ser más cautos a la hora de opinar.

Algunos puntos que nos preocupan

              A continuación señalamos algunos puntos que nos preocupan, ya sea porque se deja de lado asuntos claves, o porque se abordan sin contar con la información suficiente, o se formulan propuestas que -por diferentes razones- son absolutamente inviables.

  1. LIMPIEZA. La ciudades limpias del mundo lucen así no sólo por el elevado gasto en limpieza y la gestión que realizan, sino también porque existen sanciones que van desde la multa pura y dura a otro tipo de sanciones para quienes no desechen la basura de modo correcto. Cabe decir que en Montevideo estas personas y comercios infractores son una minoría, pero la suficiente como para que toda la ciudad se vea sucia. ¿El gobierno de Montevideo no ha querido pagar el costo político de sancionar con mayor énfasis? En la segunda administración de Mariano Arana se comenzó a implementar la recolección de residuos domiciliarios mediante el sistema de contenedores en la vía pública. Esto mejoró sensiblemente la limpieza urbana y facilitó a los vecinos tener amplia disponibilidad horaria para desechar sus residuos, algo que por varios motivos -mayor nivel de consumo familiar, crecimiento abrupto de envases de un solo uso, menor vida útil de las cosas y otras- pasaron a ser muchos más, tanto en peso como en volumen. Uno de los candidatos del Frente Amplio, Alvaro Villar, entiende que el sistema de contenedores debería cambiarse, no aclaró en qué zonas. Es tan sorpresiva como equivocada su propuesta. Se trata de un sistema que ha ayudado mucho en tener más limpias las ciudades, primero en innumerables países del mundo y luego en nuestro país. Pero el error que comete Villar es mayor aún porque toma por bueno el sistema de pequeños contenedores entregado a los hogares en parte del departamento de Canelones, una realidad muy diferente a la de Montevideo. Allí la densidad de población es mucho menor y el tamaño promedio de las viviendas es mayor, eso tiene mucho que ver. También se equivoca en algo que pensamos no es nada menor. Nos referimos a que el sistema de pequeños contenedores en Canelones apunta a recuperar lo que se llaman reciclables (envases) por un lado y basura por el otro, pero no recupera material orgánico para compostaje u otro fin como parece proponer. En realidad este sistema fue una respuesta a la falta de camiones recolectores. Que la basura no quedara en la calle, que la aguantara el vecino en su hogar a la espera del pasaje del camión, fue una estrategia para superar carencias logísticas, no para clasificar. Y algo también grave, la mitad de lo que los vecinos clasifican como reciclables y llegan a las plantas donde trabajan los clasificadores, terminan en la basura, ya sea por su mal estado o carecer ellos de un mercado local donde comercializarlos. Cabe agregar además que el gobierno de Canelones no promovió ni elaboró políticas públicas de promoción del compostaje domiciliario y comunitario, algo básico para reducir residuos en origen.

  2. RESTOS ORGÁNICOS. Aproximadamente la mitad de los residuos domiciliarios son materia orgánica, eso no quiere decir que todo sea pasible de compostaje. Encontramos allí restos vegetales y animales (crudos y cocidos) y otra amplia variedad. Es inviable por donde se lo analice plantear que el vecino clasifique en origen para que los servicios municipales lleven todo eso a una planta de recuperación.

  3. EL VALOR DE LOS RESIDUOS. La recuperación de residuos es un buen negocio solo para unos pocos, para empresas monopólicas u oligopólicas según el rubro (papel y cartón, plásticos, hierro, metales no ferrosos y otros). Quizás la propuesta más infundada y disparatada de toda la campaña es la planteada por la candidata nacionalista de la coalición multicolor, Laura Raffo, la que junto al diputado del partido radical intransigente César Vega han planteado recuperar de la basura unos 600 millones de pesos anuales, sin explicar cómo. Suena a disparate. Respecto a la limpieza, en plena conferencia de prensa, Vega, más que proponer iniciativas sobre residuos, afirmó que las mujeres son muy buenas limpiando. Pasó días tratando de explicar y convencer en distintos medios sobre dicho concepto, sin éxito obviamente.

  4. LOS ENVASES PLÁSTICOS DE UN SOLO USO. Uno de los flagelos ambientales son los envases descartables, llamados de un solo uso, no importa si son de plástico, vidrio u otro material. Además, cuando ellos se descartan, incluyen aire, ocupando espacios desde la bolsa donde se tira hasta en el relleno sanitario en el caso que ellos lleguen a ser enterrados. Otro de los candidatos por el Frente Amplio, Daniel Martínez, plantea a los efectos de reducir los desechos de envases, una política de estímulos y desestímulos. Este es un poco el ingenuo espíritu de la ley de residuos aprobada en 2019. Un impuesto no dejará que las empresas dejen de usar botellas y bidones, trasladarán ese costo al consumidor. Tampoco lo recaudado por ese concepto generaría dinero como para recoger los millones de envases, embalajes y envoltorios que se generan diariamente.

    1. ¿Es posible recuperar residuos en mayor medida que la actual y sin grandes inversiones?

                    La respuesta es un contundente sí, mediante una gestión que más que integral sea social, elaborando para empezar un plan de gestión que considere aproximadamente unas 30 fracciones principales de residuos -entre otros- restos vegetales, restos animales, de arbolado y jardinería, envases, aparatos eléctricos, aparatos electrónicos, muebles, restos de obras civiles y otros. Esto implica implementar diferentes circuitos de recolección y destino e involucrar hogares, instituciones públicas y privadas, empresas y organizaciones de la sociedad civil.


                                   





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