27 de abril 2020 - N°47

EDITORIAL:

EL COMPOSTAJE, EL REUSO DE BARBIJOS Y EL RECICLAJE EN TIEMPOS DEL Covid - 19

               El Covid - 19 viene a lo largo y ancho del mundo destruyendo gran parte de la economía, sin embargo, hay sectores de la misma, los directamente vinculados a la pandemia, que están de parabienes.

I)La recuperación de barbijos descartables desechados

              Circulan fotos (ver al final) en las redes sociales donde personas, al igual que por millones en el mundo recogen botellas u otras cosas para luego comercializarlas, hoy juntan barbijos descartables. En Uruguay no pasa eso, pero sí en otros lados del planeta. ¿Podemos llegar a ver lo mismo aquí? Esperemos que no ¿Pero por qué no podría suceder? Hay necesidades crecientes y puede haber demanda sostenida. A no ser que algo no tenga ningún valor y cuando las carencias se han extendido en la población, surgen personas que recuperan las más diversas cosas a los efectos de usarlas o comercializarlas, para hacerse de unos “pesitos” que por otro lado no llegan. La reconversión de la economía producto del Covid - 19 está desarrollando una pujante producción de barbijos reutilizables y descartables. La demanda mundial de mascarillas ha explotado, a menudo los precios son abusivos y las disputas entre países, incluso dentro de algunos de ellos, muestran una salvaje competencia y hasta una nueva forma de piratería.

              En nuestro país varias empresas se reconvierten y expanden al ritmo de las necesidades que crea la pandemia.

II) Los restos vegetales, el compostaje y la huertas urbanas

               No existen en el Uruguay políticas públicas relacionadas con el compostaje domiciliario/comunitario y las huertas urbanas. Es una carencia tanto a nivel nacional como en cada uno de los 19 departamentos del país. No es tema de este editorial enumerar las razones de por qué eso sucede, más bien es momento de aprovechar la coyuntura para apoyar a cada hogar, a cada organización social, a cada huerta comunitaria interesada en el tema.

              Una acotación, que no es menor respecto a este tema, es que no todos los tutoriales ni consejos que se dan a través de internet respecto al compostaje de residuos son de confiar. Muchos contienen errores, faltante de alertas claves y es común que ciertas imprecisiones terminen induciendo al fracaso. Esto que afirmamos no sólo lo hemos visto en las redes sociales, también se nos ha expresado por parte de personas que han aprovechado el confinamiento para comenzar o profundizar en el tema compostaje y huerta.

              Compostar es fácil, pero como tantas otras cosas sencillas de hacer hay que tener los conocimientos básicos, los elementos adecuados y llevar a la práctica de modo correcto las instrucciones. Si algo de esto falta, el fracaso se traduce en que habrá olores desagradables, bichitos no deseados, lombrices muertas en caso de que el compost sea con anélidos y no se producirá abono alguno.

A modo de ejemplo señalemos lo siguiente:

  • Muchas personas dicen no tener lugar para compostar, cosa que no siempre es verdad. La mayoría de los hogares uruguayos cuentan con espacio, fundamentalmente en el interior del país, aunque también en Montevideo, aunque no tanto en sus centros más densamente poblados.

  • Induce a error decir que es posible compostar dos o tres kilos de restos vegetales por día volcándolos en una compostera si no se aclara que tamaño tiene ella y cómo debe hacerse la tarea. Entre otras cosas, sucede que se da por bien resuelto que el tamaño necesario de la compostera para esa cantidad de residuos puede ser de determinada dimensión, que en lo concreto no es ni cerca del tamaño que se ofrece comercialmente. En otras palabras, para dos o tres kilos diarios de restos vegetales se requiere un recipiente o cajón de bastante mayor tamaño que lo sugerido por los vendedores.

III) El reciclaje de envases

              Lamentablemente no todos los envases que los vecinos separan y llevan a los contenedores para que sean reciclados tienen luego como destino una industria recicladora. Gran parte terminan como basura en los diferentes sitios de disposición final. No es el punto de este editorial profundizar este aspecto, pero es lo que sucede, cosa que perjudica sobre todo a los clasificadores, los que tienen que separar envases que al no tener comprador finalizan con el resto de los desechos.

              Hoy el gobierno nacional a través de la Dirección Nacional de Medio Ambiente - Dinama y el Ministerio de Desarrollo Social - Mides, los gobiernos departamentales principalmente de Montevideo y Canelones y la Cámara de Industria del Uruguay, deberán decidir y sobretodo hacerse responsables del reinicio de los planes de gestión de envases, donde a las plantas de clasificación llegan camiones y bolsones con envases entreverados con basura de la peor. ¿Existe un protocolo sanitario posible en esta fase de desarrollo del Covid - 19 para trabajar con las garantías del caso? ¿Es necesario acaso retomar esta tarea ahora? Pensamos que no, y que para el mes de mayo hay que asegurarle el ingreso a los clasificadores para que se queden en sus casas. Es tiempo de aprendizaje y planificación de circuitos limpios, eficientes y seguros, algo que favorecerá a todos. No es tiempo de experimentos. Ningún ser humano debe oficiar de cobayo.






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