6 de febrero de 2019 - N°33

EDITORIAL:

LOS RESIDUOS EN LA HABANA - CUBA (parte 1)

               Cuba no solo es un país muy diferente al nuestro, sino también a todo el resto del mundo. En particular La Habana, su capital, con más de dos millones de habitantes, tiene un singular atractivo, recibiendo permanentemente visitantes de todas partes del mundo, ya sea en misiones oficiales, comerciales, para eventos o turismo.
               En este largo editorial, que presentaremos en varias partes, nos aproximaremos al tema de los residuos en la provincia de La Habana, una realidad que en gran medida es válida para el resto de Cuba, salvo en un aspecto, el que oportunamente reseñaremos.
               Algunos de los capítulos referirán a la composición de los residuos, el sistema de recolección, los hábitos ciudadanos, la recuperación de materiales para reuso y/o reciclaje, el compostaje, la participación de los cuentapropistas como recuperadores de materia prima, la existencia de hurgadores (llamados buzos), la participación del Estado en la cadena de residuos y la disposición final de restos vegetales y basura.

LA COMPOSICIÓN DE LOS RESIDUOS

La composición de los residuos de origen doméstico, comercial y generados en la vía pública de La Habana son similares a los de la generalidad de los países del mundo. Dentro de estos señalaremos algunas de las fracciones de desechos más significativas:

  1. Restos de alimentos. Son fundamentalmente desechos de hortalizas y frutas (existe un alto consumo de las mismas) y restos de cárnicos, fundamentalmente de pollo, cerdo y pescado.

  2. Envases rígidos. Son fundamentalmente botellas de vidrio (cervezas y ron), latas de aluminio (cervezas y gaseosas), y bidones y pequeñas botellas plásticas (agua). Las bebidas envasadas en botella de vidrio o latas son de origen nacional o importado. Los desechos de cajas multilaminadas conocidas por su marca Tetra PakĀ®, son muy escasas -a excepción de las de ron- cuya presentación en 200 ml son de consumo masivo.
                                                            

  3. Envases flexibles. Los hay, pero en la medida que muchos de los productos básicos se venden "sueltos", es relativa la cantidad de desechos de bolsas plásticas.
                                

  4. Bandejas de espuma y termo envases. Afortunadamente para el ambiente de La Habana, prácticamente no existen estas opciones, salvo en restaurantes, donde es común que la comida que se pagó pero no fue consumida, uno se la lleve, ya sea en una caja de cartón, o en un termo envase (ver foto) por el cual abonará un peso cubano convertible (CUC), una cifra cercana a los 30 pesos uruguayos.
                                
  5. Embalajes y envoltorios de papel o cartón, estos se originan sobretodo en instituciones, tiendas públicas, restaurantes públicos y privados, y en miles de pequeños comercios privados donde se sirve comida.

               Si bien prácticamente no existen lugares donde depositar los envases vacíos, los mismos son recolectados masivamente desde los restaurantes y pequeñas casas de comida, o directamente juntados del piso. Los recolectores son personas que tienen esta actividad como complemento de ingresos o trabajo único, siendo común que la realicen jubilados de distintas profesiones. Estos venden formalmente los envases y materiales en locales de la Empresa Recuperadora de Materia Prima - ERMP, empresa pública que tiene decenas de casas distribuidas en toda La Habana. Estos envases y materiales luego se centralizan y abastecen las diferentes industrias, según la demanda de cada una de ellas. Otros pequeños emprendimientos privados compran para reuso, básicamente botellas de vidrio para el envasado de vino, vinagre o la fabricación de vasos y artesanías.
              Parte de los restos cárnicos tienen como destino alimentar diversos animales (cerdos, aves, perros y gatos). Si bien son importantes los desechos de hortalizas y frutas de origen doméstico, su compostaje prácticamente no se realiza. Lo que sí se ha desarrollado a partir del período especial (desde la desaparición de la ayuda soviética), son los emprendimientos llamados viveros organopónicos, donde mediante lombricultura, se composta el estiércol de los animales, a los efectos de contar con el abono necesario para la producción de alimentos.

                                                                                                                                
En nuestro próximo editorial abordaremos los aspectos vinculados a la comercialización de estas fracciones de residuos que hemos señalado, así como la formalización masiva cuentapropistas recuperadores de materia prima.



NOTICIAS:

HA SIDO LANZADA LA TERCERA EDICIÓN DE EDUCANDO PARA UN MUNDO NO DESCARTABLE - TODO SE TRANSFORMA

              El pasado mes de enero, hemos editado la tercera edición de Educando para un mundo no descartable - Todo se Transforma, una publicación del CUI sobre los residuos. Les recordamos también que en el marco del Programa de Reutilización de Yerba, un convenio del CUI con la Secretaría de Empleabilidad y la Secretaría de Accesibilidad para la Inclusión Social de la Intendencia de Montevideo - IM, hemos editado un Calendario conteniendo 26 décimas sobre temas ambientales.
                                                                                     







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